Aprendamos a vivir con menos

Últimamente, y más desde que comenzó esta locura de la pandemia, se habla mucho de minimalismo o de vivir la vida de forma sencilla y consciente.

En general, está claro que tendemos a acumular demasiadas cosas en nuestros hogares y en nuestras vidas, de todo lo que acumulamos puede que no utilicemos con regularidad más del 20% de las cosas que tenemos guardadas, y eso nos tiene que dar qué pensar.

Nos han enseñado que cuanto más tenemos más felices seremos, pero es todo lo contrario. A todos nos ha pasado alguna vez, que al deshacerte de una caja llena de trastos u ordenar un armario que tenias a rebosar, te has sentido más liberada, satisfecha y aliviada. Y esto ocurre con el minimalismo, que cuanto menos tienes, sientes mucho menos peso en tu mochila y tienes más energía para lo importante en tu vida.

Según su definición como estilo de vida, el minimalismo consiste en priorizar lo esencial y desprenderse de lo superfluo.

 

El apego a lo material nos hace esclavos, nos drena la energía.

 

Sin embargo, esto también es un proceso muy personal y puede variar de persona a persona. Quiero decir, no para todo el mundo se trata de vivir con lo mínimo posible y desprenderte de todo lo que tienes en casa. Para cada persona lo esencial puede ser distinto, y también dependerá mucho del momento vital en que te encuentres. Puede haber épocas en tu vida de mayor claridad y consciencia, y puede haber otras en las que el caos es tu día a día. Se trata de volver siempre a tu centro y sentirte en paz.

Lo que para mí puede ser esencial, puede que sea superfluo para ti. Por ejemplo, para mi tener alguna vela en mi casa es esencial, me permiten crear un ambiente especial, acogedor y relajado y eso me ayuda a conectar conmigo y a sentirme mejor. Pero entiendo que, para otra persona, una vela puede ser totalmente prescindible, y está bien en ambos casos.

Creo que el minimalismo es un ejercicio de consciencia, de hacer el esfuerzo de comprender e identificar lo que es esencial para uno mismo, y liberarse de todo lo demás. Y no solo en relación con lo material sino también en cuanto a hábitos, creencias, pensamientos… Es una forma estupenda de conocerse a uno mismo y de indagar en nuestro interior.

El liberarnos de cosas no solo despeja el espacio y la mente, sino que aporta paz, claridad y elimina el caos de nuestra vida.
Y te hace darles el valor adecuado a las cosas.

 

Esta forma de vida también está muy vinculada a la sostenibilidad, pues supone tener justo lo que necesitas, priorizando la calidad a la cantidad, reduciendo el consumo innecesario y permitiendo alagar la vida útil de los objetos.

A continuación, te propongo una sencilla práctica que te ayudará a hacer ese ejercicio de consciencia y de identificación de lo esencial para ti. Te aseguro que el resultado es increíble y que te ayudará a sentirte mucho más liberada. ¡Me cuentas como ha ido!

Pincha en el link y descárgate el pdf con el ejercicio.

Un abrazo.

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